• 15 de may

Ya sabes lo que quieres lograr, pero sientes que no avanzas

  • Gabriela Guerra

Hay personas que ya tienen más claridad sobre lo que quieren. Tienen metas, ideas y una visión de hacia dónde quieren ir, pero aun así sienten que no avanzan como les gustaría. En este blog vamos a hablar sobre por qué depender únicamente de la motivación puede hacerte caer en ciclos de impulso y pausa, y cómo empezar a construir sistemas que realmente te ayuden a avanzar.

Me atrevo a decir que todos hemos pasado por la trampa de “New Year, New Me”. Es primero de enero (o lunes, o inicio de mes) y te motivas, haces planes, organizas tu vida, empiezas con toda la energía del mundo y por un momento sientes que ahora sí todo va a cambiar. Pero después llega el cansancio, las distracciones, la rutina o simplemente un día donde no tienes ganas, y poco a poco pierdes el ritmo otra vez…y bye bye a las metas que te pusiste.

Entonces empiezas a sentir culpa, porque sabes lo que quieres y sabes que tienes potencial, pero pareciera ser que hay una fuerza invisible que no te deja llegar a la meta.

Habrá quienes culpan la falta de disciplina o la falta de ganas, pero muchas veces lo que realmente pasa es que están intentando construir algo importante dependiendo únicamente de la motivación. Y la motivación es emocional, y como sabemos, las emociones vienen y van.

Cómo construir un sistema que sostenga la vida que quieres crear

No es magia, no es suerte, y tampoco es que las personas exitosas tengan más motivación que tú o que yo. Si algo he aprendido de grandes atletas o empresarios, es que el verdadero progreso rara vez depende de “tener ganas”. Lo que realmente los hizo avanzar fue la capacidad de construir hábitos y sistemas que seguían funcionando incluso en los días donde no había motivación. Y eso cambia muchísimo las cosas.

No digo que la motivación sea irrelevante para alcanzar tus metas. Porque claro, te inspira, te emociona y muchas veces es lo que te ayuda a empezar. El problema es que cuando todo depende de cómo te sientes, cualquier bajón emocional puede detenerte. Por eso las personas que logran sostener cambios importantes normalmente no viven únicamente desde impulsos. Construyen estructura. Crean rutinas simples. Diseñan hábitos pequeños que hacen que avanzar se sienta más estable y menos agotador mentalmente.

Y honestamente, la fórmula suele ser mucho más sencilla de lo que pensamos.

La constancia se construye en lo pequeño

Muchas veces creemos que para transformar nuestra vida necesitamos cambios enormes. Queremos entrenar dos horas diarias, despertarnos a las 5am, leer 50 páginas al día y cambiar todos nuestros hábitos en una semana. Pero normalmente eso dura muy poco porque intentamos construir una versión extrema de nosotros mismos de golpe.

Piensa en esto: si quieres empezar a correr, probablemente sea más efectivo empezar caminando o corriendo 10 minutos diarios durante un mes que intentar correr 10 kilómetros el primer día y terminar agotado o frustrado. 

La clave está en las pequeñas acciones constantes. Porque cuando repites algo lo suficiente, tu cerebro empieza a automatizarlo. Y una vez que algo se vuelve parte de tu rutina, deja de requerir tanta energía mental. Ahí es donde realmente empiezas a construir cambios sostenibles. Después puedes ajustar, mejorar y subir el nivel. Agregar más tiempo a tu proyecto. Entrenar más fuerte. Leer más. Pero primero necesitas construir la base.

La claridad te ayuda a saber hacia dónde quieres ir, pero no es suficiente para llegar. Son los sistemas los que te ayudan a llegar a tus metas. En Vía Propósito ayudamos a jóvenes a convertir claridad en acción, brindando herramientas para construir hábitos, dirección y sistemas sostenibles para dejar de vivir entre impulsos y pausas constantes. 

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