• 15 de jun

¿Cómo puedes ir tarde en una vida que solo es tuya?

  • Gabriela Guerra

¿Sientes que todos avanzan menos tú? En este blog hablamos sobre la presión de tener la vida resuelta, la comparación con el camino de otros y cómo empezar a reconectar contigo para dejar de perseguir tiempos ajenos y construir una vida que realmente tenga sentido para ti.

La vida se parece mucho a subir una montaña. Empiezas el camino sin saber exactamente qué encontrarás. Avanzas paso a paso, atraviesas partes difíciles, subes pendientes que parecen interminables y sigues adelante con la esperanza de llegar a esa cima que tanto imaginas.

Pero hay algo importante: no todos empezamos desde el mismo lugar. El problema es que cuando miramos a los demás desde lejos, no vemos todo eso. Solo vemos quién parece estar más arriba. Vemos sus logros, sus avances y sus momentos de éxito, y mientras nosotros seguimos caminando puede aparecer esa sensación incómoda de pensar: “¿por qué ellos ya están ahí y yo sigo acá?”

Ves a alguien de tu edad conseguir el trabajo que soñaba. A alguien más empezar un negocio. A alguien que parece tener clarísimo qué quiere hacer con su vida. Y sin darte cuenta, empiezas a pensar que quizá vas tarde. Que tal vez tomaste una ruta equivocada. Que tal vez deberías estar más adelante.

Pero hay algo que no puedes ver desde donde estás: cada persona comenzó desde un punto diferente. Cada quien tuvo sus propios obstáculos, sus propias dudas y sus propias batallas que enfrentar durante el camino. Desde afuera solo vemos la altura que alguien alcanzó, pero no todo lo que tuvo que recorrer para llegar ahí.

Y ahí está la trampa: una montaña nunca se sube igual para todos. Aun así, muchas veces dejamos de mirar nuestro propio camino por estar comparando con el de alguien más. Nos olvidamos de preguntarnos si realmente queremos llegar al mismo lugar o si simplemente estamos intentando alcanzar una cima que nunca elegimos.

¿De dónde viene la presión de sentir que voy atrás?

Aunque nadie nos entrega una lista oficial de pasos, cuando crecemos empezamos a sentir que existe un momento “correcto” para hacer las cosas. Un momento para descubrir qué quieres estudiar. Un momento para encontrar el trabajo ideal. Un momento para empezar a formar una familia. Un momento para empezar a construir un proyecto. Y la lista sigue.

Parte de esto tiene que ver con algo muy humano, y es conocido como la comparación social. Esto quiere decir que nuestro cerebro naturalmente busca compararse con otros para saber cómo estamos haciendo las cosas, dónde estamos parados y si sentimos que vamos en la dirección correcta. El problema aparece cuando esa comparación deja de ser una herramienta y se convierte en una medida de nuestro valor.

Las redes sociales han intensificado esta comparación, porque constantemente estamos expuestos a las etapas más visibles de otras personas. Vemos resultados, decisiones y logros, pero pocas veces vemos los momentos de duda, los cambios de dirección o todo el proceso que hubo detrás.

Cuando ves a alguien de tu edad logrando algo, puede aparecer esa voz interna que dice: “yo también debería estar haciendo más”. No porque realmente quieras exactamente esa vida, sino porque interpretas su avance como una señal de que tú estás quedándote atrás. Y esa presión pesa. Porque empiezas a mirar tu vida desde lo que falta: lo que no has logrado, lo que todavía no sabes, lo que aún no tienes claro. 

Cómo empezar a construir una dirección en tu vida

Encontrar tu camino no significa tener todo resuelto de un día para otro, y aunque parezca contradictorio, podemos encontrar pistas del camino que queremos tomar en la vida de los demás, pero ese es un camino que debe se recorrer con cuidado

Muchas veces la comparación no es totalmente negativa, ni aparece para decirte que estás fallando. A veces aparece para mostrarte algo que valoras y que todavía no has explorado. Por ejemplo, puedes ver a alguien que parece tener una vida muy organizada: cumple sus metas, tiene una rutina, es constante con sus proyectos y parece saber exactamente qué quiere. Tal vez tu primera reacción es pensar: “yo debería estar haciendo eso, voy muy atrás”.

Pero si te detienes un momento, quizá descubres que lo que realmente te llama la atención no es tener exactamente su vida, sino la sensación detrás de ella. Tal vez admiras la disciplina, la seguridad o la claridad que esa persona transmite. Y eso puede convertirse en una pista sobre ti.

La comparación no siempre te está diciendo “quiero ser esa persona”. A veces te está mostrando algo que quieres sentir, construir o trabajar en tu propia vida. Para trabajar en esto, te puede interesar el ejercicio del “Espejo de la comparación”, para hacer una pausa, identificar qué admiras en otros y descubrir qué dice eso sobre lo que realmente valoras.

Tu vida no tiene que verse como la de alguien más para tener sentido. No vas tarde. Estás construyendo una ruta que solo tú puedes caminar. Si este ejercicio te hizo darte cuenta de que necesitas reconectar contigo y entender mejor tu camino, te invitamos a hacer el test de propósito y descubrir en qué etapa estás y cómo avanzar desde ahí.

0 comments

Unirseor login to leave a comment