• 20 de jun

La mentira más grande sobre la felicidad

  • Gabriela Guerra

¿Te ha pasado que consigues algo por lo que trabajaste meses y, tras la emoción de los primeros días, te quedas con un vacío extraño? En este blog cuestionamos la idea de que la felicidad es un destino que se alcanza con logros externos, y te mostramos cómo dejar de correr tras lo que te falta para empezar a disfrutar tu presente.

Seguramente has escuchado mil veces esa frase de que "la felicidad está a la vuelta de la esquina". Suena linda como una frase que pondrías en tu fondo de pantalla, ¿no? El problema es que empezamos a tratar la felicidad como un premio que se reclama después de lograr algo.

Seré feliz cuando me gradúe,

Seré feliz cuando tenga mi propio departamento,

Seré feliz cuando gane más dinero,

Seré feliz cuando encuentre a mi pareja ideal

Todos nos hemos dicho frases de este tipo en algún punto de nuestra vida. Pero parece se que cuando por fin llegamos, la esquina parece haberse movido un poco más adelante. Es agotador. Y mientras tanto, sientes que, por más que te esfuerces, siempre te falta algo para poder decir “ya llegué, esta es la felicidad”.

Cumplo mis metas, pero aún así me siento vacío

¿Te ha pasado que llevas mucho tiempo ahorrando para comprar algo, que cuando finalmente logras tenerlo, el sentimiento de emoción dura muy poco tiempo? Esto se debe a algo llamado “adaptación hedonista”. Este es un proceso psicológico que explica cómo nuestro cerebro se acostumbra rápidamente a los cambios tanto positivos como negativos, volviendo eventualmente a nuestro nivel base de felicidad. Osea que, a medida que vamos logrando nuestras metas, nuestras expectativas crecen, y esto nos hace necesitar estímulos cada vez mayores para sentir el mismo nivel de satisfacción.

Y así es como terminamos en una rueda de hámster donde la satisfacción siempre está un paso más allá de nuestro alcance. Donde la felicidad siempre está a la vuelta de la esquina.

Entonces, ¿de qué es la felicidad?

Para entender por qué nos pasa esto, sirve mucho darnos cuenta de que no todo lo que se siente “bien” es felicidad real. Imagínate que hay cuatro niveles de satisfacción en la vida, y casi siempre nos quedamos atorados en los primeros sin darnos cuenta:

1️⃣ El placer

Este nivel es el de "Me puse feliz". Es esa emoción rápida cuando comes tu comida favorita, te compras ropa nueva o recibes una buena noticia. Es algo que dura muy poco. Por eso, si intentas basar tu vida solo en esto, terminas con un vacío enorme porque el placer siempre se acaba rápido y cada vez necesitas estímulos más fuertes para sentir lo mismo.

2️⃣ La comodidad

Este es el nivel de "Me siento feliz". Aquí entran el bienestar y la calidad de vida. Es decir, estar calientito en tu cama, tener Netflix y no tener problemas económicos. Es un requisito importante para estar tranquilos, claro que sí, pero la comodidad sola no te hace feliz. Pero estar demasiado cómodo y sin hacer nada que te mueva por dentro suele terminar en falta de emoción o interés por las cosas.

3️⃣ El logro

Este es el nivel de "Estoy feliz". Es la alegría que sientes cuando tachas algo de tu lista de metas, como conseguir un aumento de sueldo o correr un maratón. Te da un subidón de energía buenísimo, el problema es que, cuando lo logras, casi de inmediato tu mente empieza a buscar el siguiente objetivo.

4️⃣ El proceso

Este es el nivel de "Soy feliz". Esto, por cierto, es a lo que Aristóteles le llamaba la felicidad real. No es una emoción pasajera de cinco minutos, sino un estado de paz profunda y permanente que se construye en el día a día. No depende del dinero que ganes, el puesto que tengas o las metas que cumplas, sino de quién eres, de tus valores y de aprender a disfrutar el camino mientras caminas

La gran lección aquí es que ser feliz de verdad depende mucho más de tu actitud interna que de las circunstancias de afuera. Las cosas externas cambian todo el tiempo y no las puedes controlar, pero la forma en que reaccionas ante ellas, las decisiones que tomas y el sentido que le das a tu vida cotidiana sí están en tus manos

¿Cómo alcanzo la felicidad en mi vida?

Para romper con este ciclo, podemos imaginar que la felicidad es como una mesa de 4 patas. Estas patas representan las áreas más importantes de tu vida, como tu salud física y mental, tus relaciones, tu crecimiento personal, etc. Pero, ¿qué pasa si una de esas patas se rompe o la descuidas por completo? Toda la mesa se empieza a tambalear y las cosas que pusiste encima se caen. No importa qué tan alta o fuerte sea la pata de tus logros profesionales; si tus relaciones o tu salud están por los suelos, la mesa simplemente no se va a sostener.

Para ayudarte a reflexionar sobre esto en tu vida, diseñamos el ejercicio de "Brújula de la felicidad", una herramienta súper práctica que te permitirá hacer una pausa activa y evaluar cómo estás realmente hoy. Porque entender que la felicidad no es una esquina a la que hay que llegar, sino un hábito que se practica a diario, cambia por completo las reglas del juego.


Si sientes que quieres profundizar en este tema, te invitamos a registrarte gratis en nuestro próximo webinar: "La diferencia entre estar feliz y ser feliz".

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